La pintura de Mercè Rodoreda

En los años 50, después de dos guerras, Mercè Rodoreda estrena en París una nueva faceta: la pintura. Realiza aguadas y collages. Se conservan cerca de ochenta obras. Es un momento de crisis material y espiritual: no puede escribir novela. Ha realizado cuentos, poesía y teatro en Limoges y Burdeos, pero la novela no le sale. Su pintura se ampara en las obras del momento del arte sucio: Miró, Klee, De Sucre, Michaux, Picasso, Kandinsky… Sobre todo en el arte sucio y en el arte infantil. Una dedicación que le abrirá las puertas de la novela, en Ginebra, donde emergerán sus voces narrativas de posguerra, que bien podrían ser consideradas arte sucio por lo que tienen de criaturas fuera del canon de la historia.

Mercè Ibarz es periodista cultural y escritora

© Fotografía: ESTER ROIG